

Y bueno, hace más o menos un mes que me voy con unos amigos a escalar el llamado Cerro del Metate, ubicado en la carretera Veracruz - Poza Rica, a la entrada del lugarcito tan preciado para mí llamado la Villa Rica de Cortés.
De verdad que se los recomiendo, una vista hermosa. y lo mejor de todo es la sensación de cuando llegas a la cima.
Hubiera sido mejor si hubieramos llegado más temprano, por aquello del sol, pero fue la cita a las 8 am, Víctor llegó por Armando hasta las 10 30am, pasamos por Claudia y tenia que cobrarle un dinero a su novio pa tener efectivo para el viaje y pues nos dieron las 11 30 am, y ya encarrilados nos tiramos unas picadas porque ya hacia hambre. Después nos fuimos al mercado de pescadería a comprar camaroncitos para pelar (deliciosos!!), entre tanta vuelta venimos llegando a Quiahuiztlan como a la 1 de la tarde, y eso porque el bruto de Armando es un salvaje para manejar.
Llegamos y había un camión que iba desde el DF a ver el cementerio totonaca, y nosotros no quisimos retrasarnos más para la escalada del cerrito y ya ni vimos la zona arqeuológica, nos fuimos directo.
Claudia fue la primera en decir yo aquí me quedo, y es que estaba bastante empinado y nosotros sin una sola gota de condición física. El que nos llevaba la delantera fue el Víctor, aunque el ya tenía experiencia, de ahí yo (^_^) me seguía Armando y Claudia que se quejaba y quejaba.
La primera parte de la subida estuvo leve, ya conforme ibamos ascendiendo más se puso super escabroso el suelo y las rocas del cerro habia que buscarle hoyitos para usarlos como escalerita y seguir subiendo. Sinceramente, nunca había tenido esta experiencia, ya conocía el cementerio pero nunca había escalado el cerro. A determinada altura, ya sentí las piernas de agua. Por cierto, subí en chanclas jejeje. No llegamos hasta mero arriba, pero sí bastante alto, nos faltaron como 5 metros para llegar a la cima, pero ya no habia lugar donde apoyarse y cada vez era más estrecho el lugar para agarrarse.
En la cima había 3 varones: un gringo, un señor y su hijito como de 12 años. Nos vieron subir, nos hicieron el favor de tomarnos una foto (ese fue el gringo) y se bajaron. Nosotros llegamos sin aliento, si han visto La Espada en La Piedra de Disney y recuerdan al lobo que se quería comer a Grillo subiendo la ladera de una montaña intentando alcanzar a Merlin y al niño, sabrán cómo estábamos los 4. Nos quedamos un buen rato admirando el paisaje, se veían tan chiquitos los carros y más aún las personas. A la lejanía se podía ver La Mancha y mero enfrente estaba La Villa y al ladito el río que desemboca en el mar. Se podían apreciar la sombra de las nubes en el suelo. Los colores. El mar. El turrón. Las Quebradas que estan en la Villa.
Lo bueno fue el descenso, ya todas cansadas las piernas. Me caí dos veces, se me resbalaron las sandalias.
Después nos fuimos a la playa, teniamos calor, sed y hambre. Estuvo delicioso los camarones y la ensalada de atun. Lo glorioso fueron las chelas que estaban heladas.
Ahora el próximo evento será irnos a acampar a la Villa un fin de semana. Espero que llegue pronto ese día.
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